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aun y aún

¡OJO!    Entienda la diferencia entre aun y aún.

AUN  (sin acento)

A) Se emplea con el significado de «incluso» con valor concesivo. En portugués equivale a até mesmo, inclusive.:

Ej.: Aun siendo mayor trabaja más que tú.

Va sin abrigo aun en pleno invierno.

      B) Se emplea en frases ponderativas equivaliendo a hasta, incluso o también:

Ej.: Te daría un euro y aun dos porque te vayas y me dejes en paz.

Aunlos más chicos lo entienden.

AÚN (con acento)

Adverbio, con sentido de todavía. Equivale en portugués a ainda.

Ej.: Aún lo espero.  (= Todavía lo espero.)

No llegaron aún. (=No llegaron todavía.)

Fíjate en el ejemplo a continuación:

Aun los alumnos mayores no decidieron aún qué carrera van a elegir.

(Incluso / hasta los chicos mayores no decidieron todavía qué carrera van a seguir.)

El cajón flamenco

EL CAJÓN FLAMENCO VIENE DE PERÚ Y ES UN INSTRUMENTO AFROPERUANO

 

Cajón Flamenco

Cajón Flamenco

El productor español de música Javier Limón dice que “son los afroperuanos los que hicieron del cajón un instrumento mundial importantísimo y son ellos los que han hecho del cajón parte esencial del flamenco”. El cajón se toca, por ejemplo, en el vals peruano, que es un vals parecido al vienés. El vals más popular es, sin duda, La flor de la canela, compuesta por la cantante peruana, Chabuca Granda. De hecho, ella es una de las protagonistas en la historia de la incorporación de este instrumento en la música flamenca.

En 1977, Paco de Lucía y su sexteto estaban de gira por América Latina. Cuando se encontraban en Perú, el embajador de España en Lima hizo una fiesta en su casa. Allí, el guitarrista español vio la actuación de la cantante peruana, Chabuca Granda, y de su cajonero, Caitro Soto. Fue entonces cuando Paco de Lucía vio por primera vez el cajón y se dio cuenta de que era la percusión perfecta para el flamenco porque su sonido era “más consistente y preciso que el de las palmas”. Cuenta el guitarrista que pagó a Caitro alrededor de 12 euros por el cajón que él mismo había fabricado y que se lo dio a Rubem Dantas, su percusionista en ese momento. En menos de una semana, ya estaban tocando con él en los conciertos.

Cuando regresaron a España dieron un concierto en Madrid y, desde entonces, según el guitarrista, el cajón entró como instrumento de percusión del flamenco. “Fue como un reguero de pólvora. A los seis meses en todas las casas flamencas de España había un cajón. Hoy parece que es algo que ha existido toda la vida en el flamenco”. Además, es pequeño y cómodo de transportar. Para los flamencos es perfecto porque se puede tener en casa y, además, es barato y fácil de construir. Todo esto ayudó enormemente a su difusión.

TEXTO EXTRAÍDO DE LA REVISTA PUNTO Y COMA –   ( 2012)

 

Oye “La flor de canela”, con Caetano Veloso en: https://www.youtube.com/watch?v=bkvcqYoOrAY

Cajón Flamenco

Cajón Flamenco.

Aquí te damos la letra de esta canción:

La flor de la canela – Chabuca Granda – peruana

Déjame que te cuente limeño,
Déjame que te diga la gloria
Del ensueño que evoca la memoria
Del viejo puente, del río y la alameda.

Déjame que te cuente limeño,
Ahora que aún perfuma el recuerdo,
Ahora que aún se mece en un sueño,
El viejo puente, el río y la alameda.

Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
Airosa caminaba la flor de la canela,
Derramaba lisura y a su paso dejaba
Aromas de mistura que en el pecho llevaba.

Del puente a la alameda menudo pie la lleva
Por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
Y al viento la lanzaba del puente a la alameda.

Déjame que te cuente limeño,
Ay, deja que te diga, moreno, mi pensamiento,
A ver si así despiertas del sueño,
Del sueño que entretiene, moreno, tu sentimiento.

Aspira de la lisura que da la flor de la canela,
Adornada con jazmines matizando su hermosura;
Alfombra de nuevo el puente y engalana la alameda
Que el río acompasará su paso por la vereda.

Y recuerda que…

Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
Airosa caminaba la flor de la canela,
Derramaba lisura y a su paso dejaba
Aromas de mistura que en el pecho llevaba.

Del puente a la alameda menudo pie la lleva
Por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
Y al viento la lanzaba del puente a la alameda.

Haz clic abajo y escucha la canción Una noche clara y percibe el sonido del cajón.

https://open.spotify.com/intl-pt/track/2JJ1STSp6PGivlfCFccKE0

 

 

Lo – artículo neutro

¡OJO!

¡No se usa el artículo neutro “lo” delante de sustantivos!

Para esto están los artículos definidos (el, los, la, las) e indefinidos (un, una, unos, unas).

Ej.: El niño es muy listo.            Perdí la entrevista.

Me molestan los zapatos de tacos altos.     ¿Te compraste las camisas?

Este es un café especial.            Me compré unos zapatos lindos.

¿Tienes una goma, por favor?     Necesito unas vacaciones…

Se usa el artículo neutro “lo” en los siguientes casos:

1) delante de adjetivos.

Ej.: Lo bueno es que te recuperaste muy prontamente.

Lo difícil del español son los verbos.

¡Lo hermosas que están estas flores!

Si supieras lo cansada que me siento hoy …

¡Me encantan lo dulce y lo salado!

Lo barato sale caro.

2) en la estructura lo + de + nombre o adverbio para referirse, sin mencionarlo, a algo conocido por los interlocutores.

Ej.: Tienes que contarme lo de Nacho.                 Lo de ayer fue maravilloso.

¿Vas a lo de Pili?                 Creo que no iré a lo de mañana.  

3) en la estructura lo + de +  nombre expresa de forma indefinida lo que pertenece a alguien.

Ej.:  Heredó todo lo de su madre.                  Nadie se enteró de lo de Juan.

4) en la estructura lo + adverbio + que + verbo de valor enfático.

Ej.: ¡Lo bien que hablas el español!

¡Lo mal que se porta ese niño con sus colegas!

5) en la estructura de lo + posesivo.

Ej.: No me cuenta nada de lo suyo, pero quiere saber todo de lo mío .

Ocúpense de lo suyo y yo me ocuparé de lo nuestro.

 

Las casas de Neruda – La Sebastiana (3)

LA SEBASTIANA (3)

  • Ferrari 692, Valparaíso.

“Siento el cansancio de Santiago. Quiero hallar en Valparaíso una casita para vivir y escribir tranquilo. Tiene que poseer algunas condiciones. No puede estar ni muy arriba ni muy abajo. Debe ser solitaria, pero no en exceso. Vecinos, ojalá invisibles. No deben verse ni escucharse. Original, pero no incómoda. Muy alada, pero firme. Ni muy grande ni muy chica. Lejos de todo, pero cerca de la movilización. Independiente, pero con comercio cerca. Además tiene que ser muy barata ¿Crees que podré encontrar una casa así en Valparaíso?” Este fue el encargo que Pablo Neruda les había hecho, en 1959, a sus amigas Sara Vial y Marie Martner. Parecía difícil encontrar una casa que satisficiera las aspiraciones del poeta, pero después de mucho buscar apareció la obra gruesa de un caserón, ubicado en el cerro Florida. La había construido el español Sebastián Collado, quien destinó todo el tercer piso a una pajarera. Don Sebastián murió en 1949 y  aquella casa inconclusa y llena de escaleras quedó abandonada durante muchos años. El poeta fue a ver la construcción. Le gustó, entre otras cosas, por lo disparatada que era, pero la encontró muy grande, de modo que la compró a medias con la escultora Marie Martner y a su marido, el doctor Francisco Velasco. Estos se quedaron con el subterráneo, el patio y los dos primeros pisos, mientras Neruda tomaba posesión de los pisos tercero y cuarto y de la torre. “Salí perdiendo –decía en broma–. Compré puras escaleras y terrazas”. Lo cierto es que tenía una vista privilegiada sobre la bahía. En tres años el poeta terminó de construir y de alhajar la casa. La decoró con fotos antiguas del puerto y con un gran retrato de Walt Whitman. Uno de los obreros le preguntó si era su padre. “Sí, en la poesía” –contestó Neruda–. Algunas ventanas se hicieron en forma de claraboyas de barco. La más grande de las terrazas se convirtió en comedor. La casa se inauguró el 18 de setiembre de 1961 con una fiesta memorable. Cada uno de los invitados fue incluido además en una “Lista por méritos inolvidables”, donde se destacaba la ayuda que habían prestado para convertir esa obra gruesa abandonada, en “La Sebastiana”, como la bautizó Neruda en honor de su primer propietario y constructor. Para esa ocasión escribió el poema “La Sebastiana”, que después incluiría en el libro Plenos poderes. En su parte inicial dice: “Yo establecí la casa. / La hice primero de aire. / Luego subí en el aire la bandera / y la dejé colgada / del firmamento, de la estrella, de la claridad y de la oscuridad…” A Neruda le gustaba esperar el Año Nuevo en Valparaíso. “La Sebastiana” era un mirador privilegiado para el tradicional espectáculo pirotécnico del puerto. Allí pasó su último fin de año, el de 1972 y vio llegar 1973. “La Sebastiana” –saqueada después del golpe militar de 1973–, fue restaurada en 1991. En la casa se conservan colecciones de mapas antiguos, de marinas y otras pinturas, entre ellas un retrato de Lord Cochrane y un óleo que muestra a José Miguel Carrera poco antes de ser fusilado. Hay muchas otras reliquias del puerto y piezas curiosas, como cajas de música y un viejo caballo de tiovivo, tallado en madera. La Casa Museo La Sebastiana cuenta con un sistema de áudio-guías y está disponible en inglés, francés, portugués, alemán y español. Fundación Pablo Neruda, Fernando Márquez de la Plata 0192, Santiago de Chile E-mail: info@fundacionneruda.org Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Más información sobre la Fundación Pablo Neruda: https://fundacionneruda.org/

                           

Las casas de Neruda – La Chascona (2)

LA CHASCONA (2)

  • Fernando Márquez de la Plata 0192, Barrio Bellavista, Providencia, Santiago.

Pablo Neruda empezó a construir en 1953 una casa en Santiago,  para Matilde Urrutia, su amor secreto de entonces. En su honor la bautizó  “La Chascona”, que era el apodo que él le daba a ella por su abundante cabellera rojiza.

O que guarda a casa de Pablo Neruda em Santiago? | by ...

Matilde recuerda que una tarde en que caminaban por el barrio llamado hoy Bellavista, encontraron un terreno en venta, a los pies del cerro San Cristóbal. Se veía cubierto de zarzas y tenía una pendiente pronunciada. “Estábamos como embrujados por un ruido de agua –escribió Matilde en sus memorias-, era una verdadera catarata la que se venía por el canal, en la cumbre del sitio.” Ambos se entusiasmaron y decidieron comprarlo. Mucho tiempo después, en su poema “La Chascona”, del libro La barcarola, Neruda evocaría el “agua que corre escribiendo en su idioma”, y las zarzas “que guardaban el sitio con su sanguinario ramaje”.

Inicialmente se construyó solo el living y un dormitorio. Entonces Matilde vivía sola en la casa. “Yo trabajaba todo el día en mi jardín –recuerda-, no hubo un árbol, una planta que no fuera escogida y plantada por mis manos…”. Entretanto, el poeta seguía con su esposa, Delia del Carril.

Muchos de los amigos de Neruda estaban en el secreto guardado en “La Chascona”. Entre ellos el muralista mexicano Diego Rivera, quien pintó un retrato de Matilde con dos cabezas. Si se mira con atención el pelo de ella, se ve aparecer difuso el perfil de Neruda, el amante que todavía permanecía oculto. Esta es una de las piezas que se muestran hoy en la casa museo.

En febrero de 1955, Neruda se separa de Delia del Carril y se traslada a vivir a “La Chascona”. La casa había seguido creciendo con el agregado de una cocina y comedor. Posteriormente se construyeron el bar y la biblioteca.

En “La Chascona” se cumple lo que observó Miguel Rojas Mix cuando hizo notar que Neruda modelaba sus espacios en una forma ajena al gusto señorial y burgués: más que las fachadas ostentosas, le interesaban los ambientes interiores, íntimos.

“La Chascona” tuvo su muerte y su resurrección. El 23 de septiembre de 1973, días después del golpe militar que derrocó al Presidente Salvador Allende, Neruda muere en la Clínica Santa María de Santiago. “La Chascona” había sido objeto de actos de vandalismo. La acequia que tanto amó el poeta fue obstruida con lo cual se inundó la casa y hubo que tender tablones sobre el barro para trasladar sus restos, ya que Matilde Urrutia insistió en que fuera velado allí. Ella junto a unos pocos amigos pasaron esa noche en el living que tenía los vidrios rotos.

Matilde se esmeró en reparar los daños de la casa que había construido junto a Neruda, y siguió viviendo en ella hasta su muerte en 1985. Así “La Chascona” fue renaciendo y actualmente es una casa museo destinada a difundir la vida del poeta al posibilitar el acceso a los ambientes íntimos en los que vivió y creó.

En “La Chascona” se conservan entre otras colecciones, una interesante pinacoteca, con obras de pintores chilenos y extranjeros de todos los tiempos. También hay una colección de tallas africanas en madera y otra de muebles y objetos del diseñador Piero Fornasetti. Desde luego están también, los ambientes de Neruda, como su comedor, con la vajilla y cuchillería originales.

La Casa Museo La Chascona cuenta con un sistema de áudio-guías y está disponible en inglés, francés, portugués, alemán y español.
Fundación Pablo Neruda, Fernando Márquez de la Plata 0192, Santiago de Chile

E-mail: info@fundacionneruda.org Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

https://fundacionneruda.org

ATUALIZADO 2026) Ingresso para a Casa Museu La Chascona: experiência oferecida por Casa Museo La Chascona | Santiago, Chile - Tripadvisor

La Chascona: a casa de Pablo Neruda em Santiago - Indo pro Chile